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 NH Chronicles 4: El retorno de las Leyendas

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MensajeTema: NH Chronicles 4: El retorno de las Leyendas   Miér Mayo 02, 2012 4:54 am

Espacio. La última frontera. En medio del vacío espacial, negro como el azabache, tintado tan solo de pequeñas motas blancas y brillantes, un planeta azul y verde gira alrededor de la órbita de su sol. El lado luminoso saluda al día mientras que allí donde la luz del sol no llega los habitantes de ese planeta duermen esperando al amanecer.

Amanecer que no llegaría.

Las llamas purpuras comenzaron a consumir el planeta. Empezaron en un punto cualquiera, pero a medida que los segundos pasaban, el mundo iba siendo rodeado de llamas tan enormes que acariciaban la atmosfera. Fue cuestión de minutos que todo ese planeta gritase al unisonó antes de acallarse para siempre, mientras las llamas cesaban, dejando el mundo en cenizas negras donde antes había vida. De la oscuridad del mundo muerto, un destello ascendió, metálico y siniestro. En un instante llegó al satélite que había grabado todo, y su acero cruzó la lente. El puño del observador golpeó la mesa, mientras la pantalla mostraba niebla a causa de la destrucción de la cámara.

-¡Maldición!-Gritó frustrado el observante, mientras apagaba el monitor.- Drebin ha caído. Es el quinto de nuestros hermanos. Esto no puede seguir así.

El observante miró otro de los monitores. Tocó la imagen de un hombre de tez oscura y cabellos dorados. Sobre su rostro apareció una equis de color rojo, con el mensaje “KIA”. Con un rechinar de dientes, el observante tomó su capa, sacó un móvil de uno de los bolsillos, y tecleó un número, llevando el aparato a su oído. Con el sonido de ser descolgado, y un escueto “¿Quién?” al otro lado de la línea, el observante respondió.

-Soy Samael. Llama a Urahara. Tenemos que arreglar esto.


NH Presenta

Chronicles 4:
El retorno de las Leyendas


PROLOGO: Un atisbo del futuro.

Desde el borde de la fortaleza voladora de Alexandría, el cabello castaño caoba de Shin ondeaba al viento. Habían pasado 5 años desde su último gran combate. Llevaba sus brazos vendados desde los codos hasta las manos, una camisa negra sin mangas se ajustaba a su torso. De su hombro derecho caía una capa roja que le llegaba hasta la cintura. En su hombro izquierdo, una hombrera de color dorado servía como toda armadura, y sus piernas estaban cubiertas por la tela blanca de algunas de las ropas ceremoniales de combate de los Sorakaji, el clan de Tenshi, con quien por un tiempo había compartido cuerpo.

Suspiró, contrariado por la calma y la tranquilidad que ahora podía respirarse en el mundo. La amenaza del caballero había sido suprimida al fin, sellando al Jubi para siempre y liberando el alma maldita de Shikamaru, que ahora habitaba en el cuerpo de Seichi. Las naciones ninja estaban de nuevo en paz, incluso Kumogakure había sido restaurada durante los años que habían pasado. Alexandria permanecía en el cielo, todo iba bien. Debería estar feliz. De hecho, estaba feliz. Pero algo le faltaba.

Su alma de guerrero clamaba por un nuevo reto. Podía entrenar con bastante gente, pero necesitaba un combate que sacase lo mejor de sí. Entrenar servía para continuar mejorando sus habilidades, pero no tenía contra quien aprovecharlas. Podía molestar a Moroboshi, pero sus responsabilidades como Kage ya se habían interpuesto en más de un desafío. Silver estaba descartado, pues no sabía dónde encontrarle. Seiichi había rechazado cualquier intento de combate, y aunque Rein le tentaba a veces a pelear, no podía luchar contra Utau. El mundo era un lugar tranquilo ahora, y eso, para un guerrero, era frustrante.

-Veo que echas de menos algo de acción. ¿Qué me dirías si te ofrezco justamente lo que buscas?

Shin miró hacia atrás sorprendido por la voz que le llamaba. Bajo su sombrero verde y blanco a rayas, y con su capa sobre los hombros, un Urahara más serio de lo que nunca le había visto le observaba apoyado sobre un bastón. Parecía muy agotado, casi envejecido.

-Urahara.-Dijo Shin en voz alta, mientras se giraba para acercarse al hombre que le había propuesto aquello que su corazón ansiaba.- Tus palabras solo se ven superadas en misterio por tu aspecto. ¿Qué ha pasado? ¿Tiene que ver con la acción de la que hablas?

Trataba de mantener un tono serio, pero el corazón se le había acelerado con la idea de acción. Si era algo que Urahara pudiera ofrecerle sería un reto que posiblemente satisfaría sus ansias de lucha. El vendedor se quitó el sombrero, dejando ver unos ojos ojerosos y una barba de varios días poblada por algunas canas.

-En respuesta a tu segunda pregunta, si, la razón de mi aspecto en estos momentos es a causa del mismo motivo por el que necesito tu ayuda.-Volvió a colocarse el sombrero, y sus pasos, que denotaron una ligera cojera, se dirigieron hacia el borde de la ciudad flotante.- De hecho, no espero que puedas solucionar el problema que tengo entre manos. El peligro, la lucha que te ofrezco, es una lucha que no puedes ganar. Pero antes de que tomes una decisión, creo que debes comprobar por ti mismo si mis palabras son sinceras o no.

El corazón de Shin casi había dado un vuelco cuando escuchó las palabras de Urahara: “Una lucha que no puedes ganar”. Si pretendía asustarle, había conseguido el efecto contrario: Su alma ardía en deseos del reto que le proponía. El hombre del sombrero a rayas sacó un pequeño dispositivo que le dio al chico de cabellos caoba.

-Pulsa el botón de este aparato cuando estés preparado. Tendrás 2 minutos para ver el reto que te propongo por ti mismo. Luego volverás exactamente al mismo momento en que pulsaste el botón.

Shin tomó el pequeño mando, que le cabía en la mano, y miró a Urahara. Este a su vez miraba la tierra desde el cielo, casi melancólico. No parecía querer mediar más palabras por el momento, por lo que sin dudarlo, pulsó el botón.

Abrió los ojos como si acabase de despertar. Tomó un instante para orientarse, tratando de reconocer el entorno que le rodeaba: No recordaba ningún lugar de la tierra con ese aspecto.

El cielo estrellado hacía parecer que fuese de noche, pero la intensidad de la luz era la misma que la del día mas soleado. Bajo sus pies solo había roca desnuda, y no era la única: Sobre su cabeza, a decenas de metros, más bloques de piedra de distintos tamaños, desde casas hasta montañas de centenas de metros de altura permanecían aparentemente estáticos en el aire. Saltó hacia el inmediatamente más cercano, y cuando estaba a medio camino, perdió el sentido de la orientación: De pronto el mundo estaba boca abajo, y se precipitaba, cayendo hacia la roca. Consiguió maniobrar y aterrizar de forma algo brusca. Volvió a mirar a la roca desde la que había saltado, que ahora quedaba sobre él. Apuntó mentalmente que cada uno de esos asteroides tenía su propio campo gravitatorio. Desde su nueva posición, miró a todos lados, pero aparte de las ennegrecidas rocas que poblaban el cielo a su alrededor, no parecía haber nada extraño.

Pasaban los segundos y Shin se impacientaba. ¿Qué tenía tan preocupado a Urahara? Aún no había pasado el primer minuto cuando todo tembló a su alrededor. Una sensación fría y familiar recorrió su cuerpo, mientras Shin se giraba para observar el origen de los temblores. Suspendido en medio del aire, entre varias de las rocas, un brillo oscuro destelló llamando su atención. La figura parecía estar boca abajo respecto a él, pero en el espacio no había un arriba ni un abajo. El metal místico que daba forma a la figura era inconfundible, como una firma propia que acompañada de la espada de su mano derecha resaltaba el nombre de la tenebrosa criatura. Shin tragó saliva, notando como su vello se erizaba por la sensación de miedo, que pronto comenzó a mezclarse con la de excitación. Sus labios se abrieron, mientras sus ojos se abrían todo lo posible para confirmar que la entidad que de pronto volaba hacia él, espada en ristre, era la que él pensaba.

-¡Caballero!

La espada del caballero cruzó el aire que decimas de segundo antes había ocupado Shin. Había retrocedido unos metros usando la técnica del paso de Ashura, salvando la vida con la técnica de movimiento instantáneo. La roca bajo sus pies se partió por la mitad, a pesar de ser tan grande como una montaña pequeña. Shin permaneció en una de las dos mitades, mientras la roca se separaba de la otra mitad, donde aún estaba el caballero. Ambas rocas flotaban ahora en dirección a las demás, y pronto chocaron unas con otras, haciendo que la tierra temblase y la gravedad volviese a cambiar. En medio del reajuste, la roca bajo los pies de Shin volvió a partirse, mientras un nuevo corte de la espada del caballero cruzaba el vacio entre las dos mitades del asteroide. Entre las rocas que se desprendían y reformaban a causa del caótico campo gravitatorio, Shin saltó esquivándolas, ascendiendo al vacio espacial, donde no había piedras ni suelo, observando la oscura figura que aun permanecía en el mismo sitio donde había aterrizado, en la mitad de la roca donde casi había recibido el golpe. Libre de la gravedad, las manos de Shin se juntaron a la derecha de su cuerpo, mientras su cuerpo se tensaba, condensando la energía entre sus palmas. Al separarlas, una esfera azulada de llamas corpóreas llenó el espacio entre sus manos. La evolución de sus antiguas técnicas ansatsuken había creado un estilo completamente nuevo, uno que Shin esperaba probar contra la criatura, y que nunca antes había podido utilizar por miedo a destruir su propio hogar.

- ¡Mesatsu, Hadou Shogeki!-Sus manos se extendieron en dirección a la criatura. La esfera de energía estalló como una cascada de color azul brillante que se extendió por el vacio, rodeando en un instante la gigantesca roca.

Shin notaba como la fuerza de su ataque era superior a cualquiera de sus antiguas técnicas, comprobándolo al ver como el asteroide donde el caballero había estado parado se convertía en polvo con cada segundo que pasaba. Cuando la energía de la esfera se hubo disipado al fin, no quedaba nada del asteroide. Aunque se había sentido orgulloso de la potencia de la técnica, que había superado sus expectativas, el sentimiento de contrariedad era aun mayor: La palma de la armadura del caballero le apuntaba, humeante, pero impoluta. La mano descendió, siendo sustituida por la espada del caballero, que ahora le apuntaba. La punta dio un destello, mientras una voz sin tono pronunció una palabra en medio del vacío, proveniente del casco de la armadura.

-Rai.

Con un destello mortal, un relámpago blanco salió disparado desde la espada en dirección al pecho del guerrero. Shin no podía moverse en el vacío.

Abrió los ojos, jadeante. Estaba de rodillas, con sudor frio en la frente. Urahara estaba a su lado, el cielo volvía a ser azul, el selo bajo sus pies era suelo conocido, de la fortaleza de Alexandría. Miró a Urahara, dejando caer el dispositivo al suelo. Las manos de Shin temblaban, y aun tenía pequeñas quemaduras de la técnica que había lanzado.

-Soy…-Dijo con dificultad el chico del pelo caoba.- Soy lo bastante poderoso como para destruir montañas de un solo golpe, y… No he podido hacerle… Nada.

Su voz sonaba entre asustada y furiosa. Sus manos se cerraron en puños, haciendo desaparecer el temblor que se había apoderado de ellas.

-¡Soy más poderoso de lo que he sido nunca! ¡Más poderoso que los que combatieron en la batalla final de hace 100 años, y no he podido hacerle nada!

Uno de sus puños impactó contra el suelo, y por un momento, los habitantes de Alexandria recordaron lo que era un terremoto. Urahara miró al frustrado Shin en el suelo, y le tendió la mano.

-¿Aceptaras pues el reto que te ofrezco, Shin, guardián de Alexandría, Sabio de la tormenta, Guerrero del dragón, portador de las llamas blancas de Sorakaji?

Con un jadeo intermitente, Shin tomó la mano de Urahara. Se levantó, mirándole a los ojos. En los suyos había una determinación empañada de lágrimas de frustración.

-Cuéntamelo todo.


Las botas negras de Shin seguían por el pasillo de material grisáceo los pasos del calzado de Urahara. El hombre rubio se había cambiado de ropa, y ahora llevaba una camiseta negra de manga larga y corte elegante, acompañada de unos pantalones de traje. Shin llevaba aun su ropa de combate, pero iba tapado de la cabeza a los tobillos con una capa oscura, ocultando su rostro. Apenas había avisado a Utau y los demas de su viaje, aunque Urahara le había dicho que no era necesario, pues volverían al mismo instante en que habrían partido. El silencio entre ambos solo duró el tiempo necesario para que cruzasen la puerta que Urahara había aparecer de la nada en medio del salón del trono.

-Dime, Shin. ¿Tú sabes que yo no soy de este mundo, verdad?-Preguntó Urahara, revisando el bolsillo de la chaqueta que llevaba doblada sobre su brazo izquierdo.

-Si tenía alguna duda, venir a este sitio me la ha despejado.- Shin observo como con cada paso, pequeños rayos angulosos de energía parecían recorrer el suelo sólido tanto en dirección frontal como trasera.- ¿Quién eres exactamente y que este sitio?

Urahara sacó un paquete de tabaco y se hizo con un cigarrillo que se colocó entre los labios. Miró a Shin, y este chasqueó dos dedos, haciendo brotar una pequeña llama azul que prendió la punta del cigarro. Tras una calada, Urahara contestó.

-Soy Kisuke Urahara. O al menos, hay alguien llamado Kisuke Urahara con este cuerpo y ese nombre en alguno de los múltiples universos. Tu eres inteligente, sabes que el mundo tiene mucho más de lo que los ojos pueden ver: Tu mismo has contemplado las dimensiones subyacentes, como el vacio de los dragones, y conoces las dimensiones demoniacas. Pero incluso sabiendo que existen esos lugares, aun no eres consciente de las posibilidades del multiverso.

“Verás, no existe una sola ‘realidad’, si no que cada instante suceden infinitas divergencias en el tejido del espacio tiempo. Cada vez que por ejemplo lanzas una moneda al aire y sale cara o cruz, existe al mismo tiempo una realidad donde se obtuvo el resultado contrario. Todas estas realidades existen superpuestas durante una fracción de segundo tan pequeña que es casi imposible de medir, pero al siguiente instante, todas esas realidades se separan para no volver a cruzarse. Yo soy un cronista, un ser cuya existencia es independiente de las ataduras de la realidad. En mi raza somos pocos, y cada uno de los nuestros está a cargo de un cierto sector de ‘realidades’ que son exponencialmente diferentes de otras. A mí me fue encargado el conjunto de realidades que nació de la rama de lo que tú conoces como “mundo ninja”. Mi tienda actúa como portal entre todas esas dimensiones, y existe en todas al mismo tiempo. Sin embargo, hay un elemento que hace que dentro de una rama de realidades, una destaque o sea la principal. A dicho elemento lo llamamos ‘Fragmento de los mundos’”

“El fragmento de los mundos es una porción del mundo ‘original’, a partir del cual nacen todas las ramificaciones de la existencia. La realidad de la que tú procedes contiene uno de esos fragmentos. Como cronista, es mi deber que todos los fragmentos permanezcan bajo control, de modo que el equilibrio entre realidades se mantenga intacto. Sé que tanta información de golpe puede resultar abrumadora, pero a grandes rasgos, tienes que entender esto: Casi todos los eventos importantes que han tomado parte en tu mundo están relacionados con este Fragmento de los Mundos. Déjame ser más directo: El caballero oscuro fue creado por culpa de este fragmento. En las demás dimensiones, la historia de los Bijuu es diferente de la vuestra: Donde en la vuestra son criaturas demoniacas, oscuras, en las demás dimensiones son criaturas simplemente diferentes, con sus propios motivos para tener aversión a los humanos, pero no ese simple odio irracional del que hicieron gala en la guerra de hace 100 años, o en los sucesos de los que tomaste parte hace 5. Ese odio fue suprimido en todas las realidades donde el fragmento de los mundos hizo aparición, por un motivo u otro, pero en uno de los mundos, esa maldad innata triunfó, destruyendo el mundo donde se encontraba. Esa criatura no es Shikamaru, si no la entidad del ‘Caballero’ en sí, y es mucho más poderoso de lo que fue la encarnación de tu mundo, pues ha estado saltando a otras realidades y absorbiendo todo cuanto tenía poder de esos mundos. Espero que entiendas por qué te necesito.”

Shin había estado escuchando el relato de Urahara con cierta dificultad, pero tratando de no perderse.

-Entonces, ¿me has pedido ayuda porque en mi realidad, yo estuve entre aquellos que derrotaron al caballero?-El guerrero de cabellos caoba adelantó a Urahara, obligándole un poco a reducir el paso.- Pero yo no fui el único causante de su desaparición.

Urahara terminó el cigarrillo, y dejándolo caer, una pequeña luz lo recubrió, haciendo desaparecer la colilla.

-Lo sé, por eso no eres el único al que he pedido ayuda. De hecho, eres el último de la lista. He pedido ayuda a todos los que de algún modo encabezaron la derrota del caballero en sus respectivas dimensiones. Al menos, a las encarnaciones más fuertes de cada uno de esos guerreros. Un autentico grupo anti-caballero, si así lo prefieres.

El lago pasillo por fin terminó. Una puerta del mismo material que el suelo desapareció hacia los lados cuando Urahara la abrió, con un simple toque con la yema de sus dedos. Al otro lado, repartidos por una sala, varias personas cuyas voces Shin creyó reconocer, pues iban ataviadas con la misma capa oscura que él, ocultando sus identidades, hablaban unos con otros.

-Hola a todos. Este es Shin del universo NH3.- Dijo Urahara, presentándole al resto de la sala. Shin pasó, levantando ligeramente la mano.- Shin, bienvenido a los “knight-busters”

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MensajeTema: Re: NH Chronicles 4: El retorno de las Leyendas   Sáb Mayo 12, 2012 8:02 pm


Capitulo 1: Cazadores de caballeros.

Todos y cada uno de ellos eran diferentes a las personas que él conocía, pero Shin no tenía duda de que era capaz de reconocer las auras de la mayoría, fuera por saber quiénes eran o saber de ellos por las historias que había oído.

Los Knight-Busters.

Urahara ofreció un asiento vacío a Shin, que tomó su lugar mientras el resto hacía lo propio. Alrededor de una mesa circular acorde al resto de la sala, de ese material grisáceo que parecía conducir energía, los presentes habían tomado asiento sin seguir ningún patrón aparente. Quedaron dos asientos vacios. Urahara había quedado entre los dos sitios donde no había nadie, lo cual permitía que todos le pudiesen prestar atención mejor. Se aclaró la garganta y observó a los 7 componentes del monocrómico grupo.

-Bueno, la mayoría habéis podido hablar entre vosotros mientras reclutaba a los últimos miembros, pero para ahorrar molestias, haré las presentaciones.-Recuperando su sonrisa picara, que parecía haberse perdido con el ambiente tétrico del que hacía gala últimamente, Urahara señaló a la primera persona a su izquierda.- Como os he adelantado al llegar, este es Shin, del universo que hemos catalogado NH3.

Shin se quitó la capucha. Hubo un leve intercambio de susurros, pero el silencio volvió pronto.

-Shin participó en la derrota de la entidad creada por el “Fragmento de los Mundos” en su realidad. Si observáis la pantalla que tenéis frente a vosotros en la mesa, podréis observar el momento del suceso así como información interesante al respecto.- De la mesa, aparentemente normal, brotó una imagen frente a cada asiento ocupado. Shin observó los momentos finales del combate contra el caballero, donde el Jubi tomó forma física dentro de la armadura, y el alma de Shikamaru había quedado fusionada con el cuerpo de Seiichi.- Shin es descendiente directo del primer caballero, Shikamaru, y comparte con él una habilidad de la que ni el mismo es consciente.

Shin lanzó una rápida mirada a Urahara. Eso era nuevo. ¿Una habilidad latente que compartía con Shikamaru? Entendía que no era momento de preguntar, y más porque Urahara parecía dispuesto a contarlo todo.

-Algunos ya sois conscientes de esto, pero el caballero es versado en cientos de artes. Eso se debe a que su primera encarnación, Shikamaru, poseía lo que los cronistas llamamos “Evol-ture”. La Evolture es la capacidad de asimilar energías y espíritus. En términos que podáis manejar todos, es algo así como una habilidad innata a ser algo así como un Jinchuriki. En el caso de Shin, esta habilidad le llevo primero a asimilar el instinto asesino, “Satsui no Hadou”, mas tarde le permitió fusionar su alma con la de Sorakahi Tenshi, así como sus habilidades, y después le permitió hospedar en su cuerpo la energía de un dragón. Estas tres asimilaciones, sin embargo, fueron anuladas con el tiempo.

En las pantallas, cada uno de los momentos que Urahara narraba se iba mostrando. A Shin no le terminaba de hacer del todo gracia que desvelaran tanta información sobre él, y menos cuando él mismo no estaba al tanto de todo ello, pero por las reacciones de los demás, comenzaba a sospechar que no era el único al que todo esto le sonaba a nuevo.

-Sin embargo, y esto creo que será una sorpresa para muchos, cuando una persona posee la Evolture, todas las habilidades que haya poseído quedan latentes en su cuerpo.- Urahara miró por primera vez a Shin directamente.- Es decir, con su debido entrenamiento, una persona con la Evolture puede utilizar todas las habilidades que ha poseído a lo largo de su vida, aunque haya perdido los medios originales.

La bomba. Los puños de Shin se apretaron de la forma más disimulada que el joven pudo. Poder. En su mente bullía la idea de recuperar todos esos poderes y sumarlos a los que poseía. Podría ser aun más fuerte, y por los gestos que vio entre las capuchas, no era el único que pensaba así. En ese momento, Urahara se aclaró la garganta.

-Prosiguiendo, incluso sin tener sus habilidades desbloqueadas, Shin es, en términos de poder bruto, el más poderoso de los 8…

Shin trató de que no se notase lo tenso que se había puesto ese momento. Un poquito de orgullo tratando de sacarle una sonrisa.

-…Y posiblemente, el único que perdería en un enfrentamiento cara a cara contra todos los demás.-Terminó el rubio, mirando de reojo a Shin.

Casi notó la gota de sudor frio recorrerle la mente. ¿Perder contra los demás? ¿Siendo el más poderoso? Se le cerró la garganta, pero la siguiente figura encapuchada fue la siguiente en tomar la palabra.

-Sin duda no te refieres a por potencial, si no por el miedo que siente, ¿verdad?-Shin miró al encapuchado, pero el nudo de la garganta no desaparecía. ¿Miedo? Empezaba a resultarle incomodo estar allí, preguntándose cosas a cada palabra que escuchaba. ¿Por qué de pronto se sentía tan inseguro? El encapuchado continuó.- No estaba seguro de ello hasta que he visto la diferencia de este Shin con el de mi mundo.

El hombre que estaba al lado de Shin se quitó la capucha. Luego miró el rostro del chico con el tatuaje en la cara.

-En mi mundo fuiste tú quien absorbió el espíritu de Shikamaru, porque era yo quien tenía miedo.- Yukimura tenía el pelo más largo, pero el primo de Shin era perfectamente reconocible.- Yo era el que tenía mucho que perder, el que cuidaba de Alexandría.



El resto de presentaciones habían seguido con normalidad. Tras la llamada de atención de Urahara a los primos interdimensionales, el tendero presentó a esa versión de Yukimura: En su universo, había sido él quien había fundado Alexandría, en lugar de Shin. En esa realidad, Shin se había dejado poseer por el instinto asesino, pero Seiichi no había caído en la ira violenta del Oni Ken. Con sus roles cambiados, ambos continuaron de un modo similar hasta el combate definitivo. Al igual que Shin, Yukimura poseía la Evolture.

El siguiente fue otro poseedor de la Evolture: Shikaiito Fubuki, al que habían conocido en su momento como Shikaii Nara.

Urahara explicó cómo, durante el combate final, Shikaii usó su habilidad de Dios dragón de hielo para sellarse junto al caballero, ascendiendo hasta la luna, donde ambos quedaron atrapados en un gigantesco huevo de hielo. Con los meses, Shikaiito fue liberado gracias a un grupo del nuevo gobierno, que consiguió invocarle de vuelta a la tierra, dejando al caballero helado en la luna. Shikaiito había recuperado su autentica identidad, sacando el Nara, que había adoptado durante su tiempo en akatsuki. Durante algunos años había rehecho su vida junto a su esposa Aika, pero la exposición a Shikamaru durante el tiempo que ambos estuvieron congelados hizo que su cuerpo comenzara a desarrollar la Evolture.

El cuarto miembro del grupo era Tao-Rod. En su universo, Tao y Suroku consiguieron tal grado de sincronización que sus mentes formaron una nueva entidad, autoproclamada simplemente “Baransu”. Baransu, a diferencia de Tao-Rod y Suroku por separado, también era un ser poseedor de la Evolture. Este nuevo guerrero era capaz de compensar las fuerzas negativas y positivas mas allá de su propio cuerpo, con lo que pudo cancelar los poderes del caballero, sellándolos en si mismos.

El siguiente encapuchado era alguien a quien Shin no conocía. Un tal Criss. Aunque en su mundo Criss no se había enfrentado al caballero, también poseía la Evolture, y controlaba un tipo de habilidad muy especial: Sus poderes eran una forma viviente de Yamato, la espada que originalmente había usado Shikamaru. Podía cambiar partículas entre dimensiones, desintegrando la materia al cambiarla de universos, usando una forma efectiva de teletransporte.

El siguiente era alguien a quien Shin conocía muy bien en su universo: Moroboshi Tsuchikage. Este Moroboshi provenía de un universo muy similar al de Shin, pero ambos universos se escindieron durante el combate en el cementerio. En el universo NH8, originario de este Moroboshi, el chico pelirrojo poseía la Evolture, con lo que sus habilidades del Tigre de Zafiro y el Cuervo Aptero se combinaron en un nuevo ser, Azure Quimera. La entidad que cohabitaba en Moroboshi se convirtió en un ser devorador de almas, que durante el combate final se alimento de todas las almas caídas en el cementerio, dándole suficiente poder para devorar al incompleto Juubi. A Shin le pareció que este Moroboshi tenía un aspectro tétrico y casi… triste. De sus ojos, ahora de un color azul brillante, incluso el sharingan, caían dos líneas como marcas de sangre recorridas por dos lágrimas. Su cabello rojizo era de un tono oscuro, casi purpureo debido al ligero color azul que ahora había tomado su piel. Comparado con el animado y responsable Moroboshi que él conocía, este le parecía siniestro.

Urahara hizo una breve pausa antes de presentar al séptimo componente del grupo.

-Creo que os habéis dado cuenta ya, de que todos los presentes hasta el momento poséis la Evolture. De hecho, habéis sido seleccionados por ello mismo. La Evolture es una habilidad indispensable para que podáis ascender a los niveles de poder que suficientes para que una lucha contra el caballero no termine antes de empezar. Sin embargo, no es el único tipo de habilidad que requerimos para esta misión.

Urahara hizo un gesto al séptimo componente, que se retiró la capucha. Un hombre anciano, de ojos color azul celeste, cabellos largos de plata y barba de 3 dedos de largo devolvió la mirada a los demás. Shin sintió una sensación de Deja vu que no supo identificar. Urahara continuó.

-El séptimo componente del grupo es un ser parecido a nosotros, los cronistas, en el sentido de que no existe en uno de los universos. Sin embargo, a diferencia de nosotros, se ha ido reencarnando como habitante de distintas ramas de estos. Solo hemos datado a unos cuantos seres de este tipo, y los llamamos “Augeleos”. Este Augeleo en concreto ha vivido distintas vidas, y en todas os ha conocido a todos vosotros.

Los presentes hasta el momento dejaron escapar pequeñas muecas de duda y sorpresa. El anciano se levantó, y su voz, serena y algo rota por la edad, sonaron por primera vez.

-Perdonad mis modales, pero esta forma es en la que más cómodo me siento últimamente. Dejad que me muestre como muchos me recordareis.-El cuerpo del anciano brilló con un tono dorado que se torno blanquecino. Su piel brilló, cegándolos a todos un instante, y al momento siguiente la luz se apagó. Su cabello largo se había tornado castaño, sus ojos no tenían ya arrugas, y su sonrisa picara hacia resaltar la juventud de su rostro. El anciano sacó una cinta, y se apartó el pelo de la frente, mientras dejaba escapar una sonrisa.-Esto es otra cosa. Creo que todos me reconocéis ahora, ¿no?

Tenshi sonreía a los demás, que dejaron escapar cierta mueca de tranquilidad. Cada uno de ellos lo reconoció como el Tenshi al que habían conocido durante sus vidas. Para Shin, incluso con quien había compartido parte de esta. Pero todos sabían que era él.

-Un ser que vive en varios universos mediante la reencarnación. Impresionante.-Apuntó Moroboshi.- No puedo decir que me extrañe, viniendo de mi Sensei, pero como siempre tienes que ser la guinda del pastel, ¿Verdad, Tenshi-sama?

Tenshi contestó con una sonrisa.

-Creo que con todo lo que habéis visto hoy, mi presencia o naturaleza no debería sorprenderos tanto. Pero aún así, creo que Urahara ha guardado lo mejor para el final.

Los ojos de los 6 primeros componentes se centraron en Urahara, e inmediatamente, en la última figura que había permanecido encapuchada. A diferencia de los demás, su aura estaba completamente apagada, escondida, posiblemente. El rubio tendero carraspeó, mientras Tenshi tomaba de nuevo asiento.

-Bien. Debéis saber lo siguiente. Este grupo va a estar liderado por nuestro octavo componente. Es el más experto de todos vosotros en cuanto a tratar con los poderes del caballero se refiere, y además, será quien os entrene y os prepare para los combates que se avecinan.

Shikaii interrumpió educadamente a Urahara.

-Creo que todos los presentes conocemos bastante bien los poderes de los que hace gala el caballero, al menos los que presentaba cuando Shikamaru era el que conducía a dicha entidad. ¿Acaso este miembro fue más efectivo que los demás a la hora de tratar con el caballero?

Urahara se disponía a contestar, pero el último hombre enmascarado comenzó a temblar. Todos se fijaro en el, menos Tenshi, que llevo una mano a su cara, con gesto de desaprobación. Una para nada disimulada risotada surgió bajo la capucha, y una voz que todos habían escuchado alguna vez con miedo contesto.

-No, no soy experto en el caballero por haberme enfrentado a él, ni por haberle estudiado desde un cómodo sillón. Soy un experto porque soy el jodido maestro, el que escribió el libro, el director de la película y maestro del suspense.

La capucha del hombre se retiró, y el cuerpo de los 6 primeros elegidos se tensó de golpe. Su cabello negro, sus ojos azabache y su sonrisa blanca, casi diabólica, se correspondían con unos patrones inequívocos.

-Si voy a ser el líder, mas os vale que os vayáis dirigiendo a mí como es debido. Por mi podéis llamarme “Dios”, pero para ser más efectivos…-Apoyó su barbilla sobre su puño cerrado.- Podéis llamarme solo Shikamaru.

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MensajeTema: Re: NH Chronicles 4: El retorno de las Leyendas   Vie Jun 01, 2012 6:31 pm




Capitulo 2: Viejos conocidos.

Urahara pidió la calma. Exceptuando a Tenshi, la figura sonriente de Shikamaru había perturbado a los demás elegidos. El sonido de metal rozarse y chakra fluir quedaba escondido tras las palabras de queja de los otros 6. El tendero dio un golpe en la mesa, y su voz sonó amplificada, llena de rabia.

-¡SILENCIO!- Shikamaru aún sonreía, mientras Tenshi negaba con la cabeza. Los demás se sentaron, mirando a Urahara, cuya mirada saltaba de uno a otro. Urahara continuó.- ¿De verdad creéis que tenéis alguna oportunidad? Por separado, ninguno de vosotros llegaba al poder del caballero al que se enfrentó. La amenaza de la que os he hablado ha devorado ya decenas de mundos, haciéndose más y más fuerte. Juntos quizás pudieseis derrotar a un caballero, pero necesitamos que seáis capaces de derrotar mucho más.

El silencio se hizo en la sala. Esta vez fue Tenshi quien retomó el discurso.

-Tenéis que entender esto. Shikamaru es el primero humano que se convirtió en un “Caballero oscuro” perfecto. El caballero al que nos vamos a enfrentar puede no estar usando al Shikamaru de su mundo como conductor de su poder, pero también estuvo conectado a él. Este Shikamaru posee el poder del caballero en sí, ya que está conectado a un fragmento de los mundos, pero a diferencia del Caballero al que nos enfrentaremos, el fragmento de los mundos de este ha sido purificado por los Cronistas.

Baransu fue el primero en contestar. Los demás dejaron escapar un suspiro de desagrado.

-Como si eso fuese mucho mejor.- Su voz sonaba casi duplicada.- Shikamaru es un agente del caos. No es maldad lo que le mueve, si no el deseo de ver todo destruido y sin orden alguno. No es precisamente la persona más adecuada para liderar el grupo si lo que queremos es proteger el orden en los distintos universos.

- Y eso te haría a ti el más adecuado para el puesto, ¿no es Así, balanza?-Shikamaru sonrió con sus dientes a la vista.- Perdón, ¿Cómo era? ¿Tao? ¿Suroku? ¿Baransu? Tienes razón, tú pareces alguien mucho más… Estable.

Baransu lanzó una mirada fría a Shikamaru, pero antes de poder contestar este continuó.

-Parece que ninguno de vosotros lo entiende. No sois estables. Sois como yo. Y sois como yo porque todos somos portadores de la Evolture. Hombres poderosos cuyos cuerpos están ansiosos de poder. Luchas, guerras, peleas… Cualquier escusa es buena con tan de saborear el placer de una batalla digna.- Shikamaru se relamió, los ojos casi idos por el placer que sentía al lanzar esas palabras, que hicieron que los demás bajaran la mirada ligeramente, quizás por vergüenza al reconocerse en la descripción que el caballero original les daba.- Somos bestias ansiosas de cambio, de mejorar, de encontrar un muro para superarlo. Y de entre todas las bestias, yo solo soy la que tiene más claro donde clavar sus fauces.

-Hombres.- Shikaii no parecía tan contrariado como los demás. Quizás porque él había asimilado la Evolture, y no era innata en él, y no se sentía tan afectado.- Me había fijado en ello, pero ahora que lo has nombrado, no puedo dejar de verlo como algo evidente. ¿Cómo es que no hay ninguna mujer en el grupo? Parece algo… Sexista.

Urahara sonrió.

-Como os he dicho antes, necesitaba que todos los componentes del equipo posean la Evolture. Es el único modo de mejorar lo suficiente en el poco tiempo del que disponemos.

-O sea…-Apuntó Shin.- ¿Qué no hay mujeres con la Evolture?

Urahara volvió a sonreír, de forma algo mas exagerada.

-La Evolture es un juego comparado con lo que tienen las mujeres. Ellas son las únicas capaces de tomar la esencia de dos personas distintas y crear una nueva vida a partir de ello. ¿Evolture? Un poder nimio comparado con el de dar vida…-El tendero rubio se recostó en el asiento.- Además, si hay mujeres con la Evolture, pero su poder aumenta exponencialmente y de un modo mucho más efectivo que el de los hombres. Según mis cálculos, con una mujer en el equipo con la Evolture podríamos derrotar al caballero sin problemas, pero las mujeres son mucho más empáticas que los hombres. Podrían verse afectadas más fácilmente por la conciencia del fragmento de los mundos. No queremos arruinar la vida así a nadie.

Miró a todos, que le devolvieron una mirada de incredulidad y sarcasmo.

- A nadie tan bello, quiere decir.-Apuntó Shikamaru.


Al término de la reunión, Urahara llevó a todo el equipo a sus habitaciones. Urahara les explicó a todos que era exactamente el sitio donde estaban. El hogar de los cronistas se encontraba en un espacio fuera de la línea temporal. El tiempo era para ellos un concepto distinto al de los humanos. Desde ese espacio especial se podía acceder a cualquier momento de la línea temporal de cada uno de los universos. También era el mismo universo que el Caballero usaba para viajar de un universo a otro. Urahara explicó a todos que el motivo por el cual el Caballero no se encontraba en varios universos al mismo tiempo, aunque pudiera acceder a cualquier momento de cualquier universo, era el hecho de que solo puede existir una entidad única en el multiverso al mismo tiempo. Por eso ellos debían volver exactamente al momento del tiempo del que habían salido, y por eso tendrían que enfrentarse al Caballero en ese espacio en concreto.

-Todo este lio sobre los universos y el tiempo me tiene bastante confuso.- Admitió Shin, observando el interior de su habitación, mientras el tendero rubio permanecía en la puerta. Los demás estaban comprobando las suyas.- ¿Qué ocurrirá con los universos que el Caballero ya ha destruido? Es decir, incluso si los destruyó en un punto de su historia, todo el pasado de ese universo aun debería existir, creando un nuevo futuro, ¿no es así?

Urahara elevó la vista al techo, y luego miró al pelirrojo, rascándose la cabeza.

-No lo sabemos. El problema es que el caballero destruye los universos absorbiendo su fuerza, su porción del fragmento de los mundos. En el momento que arrebata el poder del fragmento, el universo entero queda “congelado”. No puede evolucionar a partir de ese momento Los universos y sus historias son infinitos, y millones de años creciendo en nuevas ramificaciones. Es como debe suceder. Pero si el caballero obtiene todos los fragmentos de los mundos, el tiempo quedará para siempre detenido. El será todo. Literalmente. El será el centro del universo.

Urahara entró a la habitación, sentándose en una silla frente a un escritorio. Shin se sentó en otra.

-Como has venido el último, aun no te he podido dar los mismos detalles que a los demás. Ya te he explicado lo que es el fragmento de los mundos, pero creo que no he expresado bien su importancia.

“Tienes que entender esto. Ni siquiera los cronistas estamos seguros de cómo empezó todo. Aparecimos un día, y todo el multiverso estaba ya creado. Nosotros solo lo recorremos y estudiamos. Sabemos que hay un centro de todo, y aunque no lo podemos conocer tal cual estuvo en su origen, si podemos teorizar como fue todo. Tal cual lo entendemos nosotros, al principio solo había un universo. Este estalló en milones de ramificaciones en el momento que la vida apareció en él.

Esas ramificaciones, como ya te expliqué, tienen un fragmento de ese mundo original. Este fragmento a su vez tiene sus propias ramificaciones, menos intensas. Sabemos que es imposible volver al mundo original, pero cuantos más fragmentos posea el caballero, más cerca estará de poder reconstruir ese universo original. Un universo creado a su imagen. No sabemos seguro que es la entidad. Sabemos que nació de un fragmento, pero la naturaleza de su consciencia… La desconocemos. Solo sabemos que es un peligro para el multiverso, y que debemos detenerlo.”

Urahara suspiró. Shin entendía que los cronistas no eran como los humanos. Para ellos, lo realmente importante no era como vivir su vida, su futuro, su presente… Ellos vivían por algo más grande que ellos mismos. Imaginaba la presión de tener que proteger Alexandría multiplicada por… ¿Infinito? Sintió lastima por el tendero, y su aspecto cansado se le hizo mas evidente que antes.

-Lo detendremos.-Aseguró Shin, señalando su pecho con el pulgar.- Se lo que es la responsabilidad de luchar por proteger algo. No fallaremos.

Urahara se levantó de la silla, dirigiéndose a la puerta. Se giró antes de salir, mostrando una sonrisa cansada.

-Gracias Shin, pero no estoy seguro de que necesitemos más preocupación. –Salió de la habitación, entornando la puerta tras de sí.-Descansa. En unas horas comenzaremos el entrenamiento.


No sabía cuánto habían descansado. En las habitaciones, aparte de la cama y un pequeño escritorio, no había relojes. Les había despertado la luz del amanecer que había entrado por la ventana. Solo que como Urahara les dijo más tarde, eso no era luz real. En aquel universo, solo había dos cosas: Vacio, y estructuras como esa en la que se encontraban.

Retomaron la reunión tras un frugal desayuno en un comedor donde por primera vez vieron a otros cronistas: Una chica joven de cabellos plateados de un tono purpureo servía unas mesas del mismo material que el de la mesa de la sala de reuniones. Un chico de no más de 13 años, de ojos azul claro y pelo marrón se encargaba de limpiar las mesas. Urahara se había referido a la primera como Athenea, y al segundo como Rock. Shin se preguntó si todos los cronistas tenían nombres tan sonoros y dispares.

Pasaron una hora en la misma sala del día anterior estudiando el plan de ataque. El caballero no podía atacar los diferentes mundos de manera consecutiva. Necesitaba un tiempo para asimilar completamente los poderes del fragmento de los mundos. Calcularon que aun tendrían 72 horas antes de que el caballero atacase otro mundo. Sabrían donde encontrarle, los cronistas eran buenos en eso. De hecho, eso les había costado algunas perdidas. Como Urahara les explicó, los cronistas tenían sus propias armas, sus propios métodos para defender las realidades de las distintas amenazas, pero el caballero se había vuelto demasiado poderoso como para que las herramientas de las que disponían los cronistas fuesen efectivas. Varios cronistas habían muerto ya, y la presión sobre Urahara había crecido bastante, pues el caballero había nacido en la región del multiverso que estaba bajo su vigia.

Una vez tuvieron listo el plan de acción, Urahara llevó al grupo a una sección del complejo que no habían visitado nunca: Una puerta sencilla en medio de un pasillo daba a una sala de dimensiones parecidas a la de la sala de reuniones, pero a diferencia de aquella, esta tenía una gran computadora, con cerca de 20 pantallas que permanecían encendidas mostrando imágenes de un gran salón vacio, de paredes y blancos. En la pared contraria a la entrada, había otra puerta sencilla, tras la cual se encontraba la gigantesca habitación blanca.

-Esta es la sala del tiempo y el espacio.-Indicó Urahara. El rubio sonrió ampliamente, pero nadie parecía seguirle. Borró su sonrisa, carraspeando.- En realidad, esta es la sala de distorsión espacial. Usa una tecnología parecida a la de mi tienda. Solo que mientras mi tienda existe en todos los multiversos al mismo tiempo, esta sala permite transportar parte de un universo a los límites de la sala. La utilizamos para probar el efecto de algunos artefactos en universos que sabemos que están cerca de morir, para no causar problemas. Aquí es donde entrenareis durante el tiempo que aun tenemos. Y ahora… ¿Algún voluntario?

Antes de que ninguna mano se alzase, Shikamaru tomó la palabra.

-Es sencillo. Vais a enfrentaros a mí. Por muy poderosos que seáis, no sois un caballero. Y ninguno ha derrotado a uno imponiéndose en combate: En todos los casos solo fueron sellados. No puedo decir que me extrañe…-Apuntó con una sonrisa de superioridad.- Pero necesitareis más que eso esta vez. La evolture hará que vuestros poderes crezcan exponencialmente, y si suponéis un reto lo suficientemente interesante, yo también podre recortar distancias con ese “quiero y no puedo” que anda usando mi identidad.

Escuchar a Shikamaru hablar de “recortar distancias hizo que Shin sintiese un nudo en el estomago. Por el gesto de los demás, no era el único al que no le gustaba la idea de que ese otro Caballero estuviese tan lejos de sus niveles de poder.

-Yo entraré primero.- Todos se giraron hacia Yukimura, que había dado un paso al frente. Shikamaru sonrió excesivamente, dirigiéndose a la puerta que daba acceso a la sala blanca, seguido por su descendiente.

-El primero que se atreve es de mi prole. No puedo decir que me extrañe.- Dijo Shikamaru con sorna.

Ambos pasaron, y tras de sí la puerta se cerró. Urahara se sentó frente a los monitores, y los demás se colocaron detrás de él, observando las pantallas. Tras unos breves momentos configurando la máquina, la sala cambio de pronto, y en lugar del blanco de las paredes, una zona rocosa, de una meseta sin mucha vida vegetal aparecía ahora en las pantallas. Shikamaru se deshizo de su capucha, pero Seichi mantuvo su capa color pardo claro. La ropa de Shikamaru, una camisa negra y unos pantalones negros holgados, era lo único que acompañaba en el conjunto a Yamato, la espada que Shikamaru llevaba envainada en la cintura. Un vestuario muy escueto. Seichi llevaba bajo la capa un conjunto igualmente sencillo, con una camisa de color blanco y un chaleco de cuero ajustado de color azul oscuro, con unos pantalones del mismo color que la capa. En su cinto llevaba sus dos Kodachi de colmillo de Dragon. Shikamaru fue el primero en desenvainar. Lo hizo lentamente, poniendo a Yamato frente a sí mismo. En un instante, la figura de Shikamaru se volvió translucida, pero al momento volvía a estar normal. Tras Yukimura, un pequeño árbol seco quedó partido en dos. Shikamaru sonrió.

-Has sido rápido. Muy pocos son capaces de frenar mi Shunshin. –Shikamaro bajó la punta de Yamato, mientras Yukumura sacaba sus brazos de debajo de la capa. Sostenía las Kodachi con un agarre firme.- Supongo que en tu universo te preparaste para enfrentarte a mi velocidad divina, ¿no es así?

Los demás miraban las pantallas en absoluto silencio. Todos permanecían concretados en las dos figuras. El primer movimiento había sido tan veloz que apenas lo habían podido captar. Shikamaru era tan rápido como siempre, pero Yukimura había contrarrestado el golpe con una velocidad que no tenía nada que envidiar a la de su abuelo. Solo Moroboshi, de los presentes, pudo ver como algo más que un destello la acción gracias a su Sharingan.

-Para enfrentarme a ti, no podía solo mejorar mis técnicas. Hacía falta no caer en el primer ataque de tu espada. No va a ser un combate fácil, así que no lo esperes. Hagamos esto digno de ser considerado un entrenamiento para lo que se avecina.- Yukimura sonreía confiado. Sabía que Shikamaru no estaba usando aun ni una decima parte de su poder. –Saca lo mejor que hay en ti.

Shikamaru sonrió con desdén. Levantó Yamato y la apuntó hacia su propio pecho.

-Tu padre no te enseñó a mantener la boca cerrada, ¿eh? Quería tomarme esto con calma y disfrutar de una reunión familiar divertida. Pero tú mismo.-La espada de Shikamaru atravesó su pecho.- Gilgamesh Titanic.

Las pantallas brillaron con una luz cegadora. Una nube de polvo se levantó frente a Yukimura. Seichii entrecerró los ojos para buscar a su objetivo. Con un corte de su espada al aire, la armadura del caballero despejó el polvo. Su pose era tan siniestra y poderosa como la primera vez que Shin lo había visto. Esta vez Seichi si dejó caer su capa. Se colocó en posición de defensa, cubriéndose con las Kodachi, al tiempo que el caballero oscuro formaba con su chakra un escudo que tomó forma sólida en su brazo izquierdo. Comenzaba el autentico combate.

Un silbido atravesó el aire. Las dos Kodachi volaron hacia el caballero, pero Shikamaru se protegió del ataque levantando el escudo. Un ataque demasiado predecible. Aunque había funcionado como distracción. Las manos de Yuimura habían navegado por los sellos necesarios, y en un instante una corriente de aire creó un tornado a su alrededor. El cielo se oscureció en el instante que un relámpago lo cruzó, y no volvió a aclararse. Shikamaru permanecía impasible, observando el tornado que ahora se separaba en dos, lleno de polvo, y luego en tres, en cuatro… Las nubes comenzaron a arremolinarse, y nuevos rayos caían del cielo. Shikamaru levantó la vista al notar las primeras gotas de lluvia.

-Oculto en tu ataque mientras convocas un terreno favorable… Me gusta tu estilo.- Shikamaru levantó la nueva forma de Yamato hasta la altura de su cintura, y dando un corte horizontal hacia uno de los tornados, una fuerte corriente de viendo casi resplandeciente salió disparada de la hoja, cortando los rápidos vientos por la mitad y haciendo que se disipasen.-Fuu.

Un rayo cayó cerca de Shikamaru. El caballero observó como la descarga eléctrica había caído justo sobre una de las Kodachi. Con un rápido golpe de espada, alejó las dos cuchillas de si, lanzándolas por los aires. De pronto las corrientes de viento cambiaron, y las Kodachi salieron volando en dirección a uno de los tornados. Shikamaru apuntó a ese con la espada, y de pronto, los vientos se volvieron rojos con la aparición de las llamas.

-Ka.-Entre las llamas, Shikamaru esperó a la aparición de la figura de Yukimura, pero nuevamente la distracciñon había funcionado. Mientras el caballero apuntaba al torbellino, Seichi se colocaba, en un movimiento tan rápido como silencioso, a la espalda del caballero. Sin embargo, la espada de viento con la que trató de atravesar la armadura encontró una resistencia que no esperaba.- Do.

Shikamaru se giró, lanzando un corte diagonal, pero Yukimura volvió a desaparecer. Oculto de nuevo en uno de los ciclones, Yukimura recuperó sus Kodachi, llevándolas esta vez escondidas en una nube de polvo hasta sí. Planeaba su siguiente ataque, cuando de pronto la figura del caballero se lanzó directa hacia él. No había escondido su rastro tan bien como antes. Eso, o que Shikamaru ya había leído su estrategia. La armadura cruzó los fuertes vientos como si no fueran más que una brisa, y una estocada se dirigió al pecho de Seichi. Una precisa defensa en forma de cruz paró la punta de la espada, pero a pesar de bloquear con las Kodachi, el impacto sacó a Yukimura de entre los fuertes vientos. Suspendido en el aire, Yukimura observó como la figura oscura salió del tornado, lanzado hacia él. De pronto, un rayo cayó sobre las Kodachi, y en ese instante, Seichi lanzó su nuevo ataque.

-¡Shooting Star, Revolution!-Cientos de estrellas de luz salieron disparadas, con una fuerza penetrante altísima, contra el caballero. A pesar de levantar su escudo a tiempo, los golpes recibidos sobre la armadura hicieron saltar chispas. Algunas de las descargas atravesaron el casi indestructible metal, causando brechas a la armadura. Yukimura no detuvo su ofensiva, y controlando el poder de la tormenta, hizo caer un nuevo rayo contra uno de los dos tornados restantes.-¡Lightning Hell Prison!

El rayo comenzó a dar vueltas alrededor del tornado, y de pronto salió disparado contra el otro tornado restante. Yukimura invocó con todo su poder una ventisca tan fuerte que desequilibró a Shikamaru en medio del aire. Lo lanzó contra los tornados, que unidos por una cadena eléctrica volvieron a unirse. Shikamaru cayó dentro del rabioso ataque, que combinaba las dos fuerzas de la naturaleza más poderosas del elemento tormenta. Seichi aterrizó, con gesto de agotamiento, mientras esperaba el efecto del ataque.

-Shikamaru no va a poder anular ese ataque.- Espetó Baransu, mientras los demás dejaban de mirar las pantallas para observarle. Incluso con sus técnicas anuladoras de Chakra, Seichii ha conseguido atacarle sin usar su poder. Todo cuanto ha creado y controlado es el poder puro de la naturaleza, y contra eso el caballero no puede usar sus defensas.

Los ojos volvieron a las pantallas, donde Seichi miraba atentamente el efecto de su ataque. Observaba la armadura entre el caos de polvo y rayos. Le resultaba extraño que Shikamaru no usase Do o alguna otra técnica. Incluso en medio de aquel ataque tan intenso y constante, había momentos que podía aprovechar. De pronto, notó una punzada en la espalda. Bajó la vista para ver la hoja de la espada de Shikamaru atravesarle el estómago. Giró el rostro y observó como Shikamaru, sin buena parte de la armadura, mantenía la espada clavada en él.

-Nada mal. Has anulado mi capacidad de absorber tu chakra sin usarlo directamente, pero ese tipo de ataque drena tus reservas mucho más rápido. Trabajaremos en eso.

La espada abandonó el cuerpo de Seichi, y la sala volvió a ser blanca. La puerta se abrió, y Shin, Moroboshi y Shikaii entraron corriendo a por Yukimura. Shikamaru deshizo su armadura, y se dirigió a la puerta de la habitación.

-En 10 minutos comienza el siguiente combate.-Un equipo entró corriendo en la sala a por el herido, mientras Shikamaru miraba a Urahara y los restantes miembros de los Knight busters, que miraban en silencio al caballero.- Confío que te encargues que el chico se recupere pronto. Yo iré a que ella me arregle.

Salió de la habitación, y en ese momento, los médicos, con Yukimura en una camilla, salieron de la sala blanca, acompañados de los otros 3. Urahara miró a los 6 miembros restantes en la habitación. Que le devolvieron la mirada.

-Bueno. ¿Quién es el siguiente?-Preguntó Urahara, con una sonrisa un punto sádica.

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MensajeTema: Re: NH Chronicles 4: El retorno de las Leyendas   Vie Jun 01, 2012 6:40 pm


Capitulo 3: Cuestión de Orgullo.

Fuego. La gigantesca llamarada cubría el suelo pétreo y ascendía hacia el cielo. Shin salió de entre el humo y las llamas, aterrizando en una pared. Agitó su cuerpo para quitarse de encima las brasas, mientras las llamas se abrían dejando pasar un gran corte de viento que cercenó por la mitad. Las manos de Shin se acercaron sobre su costado, justo al borde del cráter creado en la pared. Lanzó una esfera perfecta de energía azulada entre las llamas, donde la armadura negra esperaba con la espada en ristre.

-¡Meido Gou Hadou!-Gritó Shin al tiempo que la esfera impactaba sobre la armadura, causando una gran explosión de energía azul que apagó las llamas, y disparando una segunda esfera al centro de la primera.

De entre las llamaradas azules brotó Yamato, partiendo la esfera por la mitad. Cada mitad impactó tras la armadura, creando sendas explosiones de menor intensidad, seguidas por un destello negro, causado por la armadura del caballero al moverse con el Shunshin de Shikamaru. Yamato cruzó el aire en horizontal hacia el cuello de Shin, que paró la hoja desviándola por la base hacia el cielo, liberando por la palma de su mano una llamarada de energía azul para poder compensar la fuerza del arma. Inmediatamente, Shin saltó hasta el techo, agarrándose a este mediante chakra en sus pies, y sus manos describieron un semicírculo cada una, con una esfera azul en una palma y una negra en la otra.

-¡Meido, Kuroi Gou Ryuken!-Juntó ambas manos frente a sí, mezclando las esferas, que estallaron en llamas sobre su puño. Lanzó un puñetazo contra la figura de Shikamaru, y la energía salió disparada contra la armadura.

-Eso es raro.- Moroboshi se secaba el pelo con una toalla mientras miraba las pantallas. Era curioso como las marcas de su rostro, que parecían manchas de sangre, no se iban a pesar de lavarse el rostro.- Shin nunca ha peleado así. ¿Cuánto tiempo llevan?

Urahara, junto a Tenshi, comprobaban los datos de los monitores. Había varias tablas comparativas. Shikaii entró a la sala, tomando un refresco, también con una toalla al cuello.

-30 minutos.- Especificó Urahara.- Ha superado todos vuestros tiempos, pero…

La imagen mostró como un rayo surgido de la espada de Shikamaru impactaba a Shin en la palma de la mano, protegiéndose del golpe con un nuevo ataque energético. Shikaii miraba las pantallas detenidamente.

-30 minutos, ¿eh? No parece demasiado cansado. Sus reservas de energía están desde luego al nivel de las de Shikamaru, y parece contrarrestar bastante bien sus ataques.-Un nuevo destello de llamas cubrió las pantallas.- Pero Shikamaru parece mucho menos presionado y herido que en los otros combates, ¿no?

Tenshi soltó un chasquido de lengua mientras Urahara suspiraba.

-A eso me refiero.- Apuntó Moroboshi.- Shin siempre ha sido un perfeccionista en cuanto a técnica se refiere. Contenía sus ataques energéticos y pulía su técnica para dar golpes precisos y poderosos, pero ahora… Lanza energía con manipulaciones muy complejas, pero su técnica es… Torpe. No pelea como antes.

Shikaii iba a realizar un nuevo comentario, pero una nueva persona entró a la sala.

-Es como dije antes. Miedo.-Seiichi se estaba haciendo una coleta para sujetar su melena.- Solo hay que mirar sus ojos y ver el tipo de ataques que hace. Prácticamente lucha a distancia con ráfagas de energía devastadoras. Es la clase de ataque que usas cuando estás en una fortaleza: Usas tus cañones como armas disuasorias, tratando de derribar a los oponentes antes de que lleguen a tus murallas. Shin lleva 5 años protegiendo Alexandría, no siendo un guerrero.

Urahara asintió.

-Es capaz de mantener a raya a la amenaza, consiguiendo tiempo para una evacuación, evitando que el enemigo se acerque, e incluso igualándolo en aguante, pero ha perdido su toque. Es como una katana sin filo. Ahora mismo, Shin es como una espada de madera. Parece que me equivoque al pensar que podríamos contar con él.

-Desde luego sus números no son muy esperanzadores.- Esta vez fue Baransu el que entró, vistiendo un kimono negro con detalles blancos.- Todos nuestros combates contra Shikamaru para aclimatarnos a los poderes del caballero han sido más cortos porque nos hemos quedado sin energía, pero por lo general hemos causado mucho más daño, e incluso hemos ganado momentáneamente la ventaja. Contra la amenaza a la que nos enfrentaremos, si conseguimos encadenar esos momentos uno tras otro, terminaremos por superar al caballero. Además, gracias a la Evolture, nos hemos ido haciendo más fuertes al entrenar, y en el combate definitivo, nos haremos aun más fuertes. Pero tener a ese Shin lanzando rayos del tamaño de edificios y comprometiendo las ofensivas, si no es capaz de dar un golpe directo, solo conseguirá crearnos un punto débil.

Urahara lanzó kunai que atravesó la sala e impactó contra la puerta. Los presentes dirigieron su mirada hacia él, luego hacia la puerta, y de nuevo al rubio. Urahara sonrió como si nada hubiera pasado.

-Tenéis razón, tenéis razón. Voy a interrumpir el entrenamiento. Shin se vuelve a casa.-El tendero llevó su mano al micrófono que había en medio de la mesa de control, y justo cuando iba a abrir el interlocutor, una mano le paró.- ¿Uh?

Tenshi aun miraba los monitores, sujetando la mano de Urahara. Su ceño estaba fruncido. Soltó la mano de Urahara y se levantó, brillando para cambiar de su forma anciana a la más joven.

-Voy a entrar a la sala. Ábreme la puerta.- Se acercó al lado contrario de la sala al que habían usado los otros para entrar. En la pared impoluta se dibujó una línea de energía que se separó en varias ramas, dando la forma de una puerta.- Tengo algo que hacer.


Shin se encontraba rodeado de oscuridad. Había perdido la vista y el oído, pero se guiaba por su instinto, el tacto, el olor, y la percepción del aura de Shikamaru. Sintió el viento moverse por su espalda, y se giró, bloqueando una embestida de Yamato que le hubiera atravesado un riñón. Agarró la hoja con las manos desnudas, notando la energía palpitante del poderoso arma, y lanzó con su mano libre una nueva ráfaga de energía hacia el caballero desde rango 0. La repentina descarga hizo que el Akuma no Kage se cancelase, al tiempo que el caballero salía disparado varios metros hacia el humo. El guerrero pelirrojo calló de rodillas, aguantándose como pudo sobre una de sus piernas, tratando de tomar aire. Como un rayo, Shikamaru atravesó el humo de vuelta, permaneciendo de pié frente a Shin. Con la mano del brazo donde sostenía su escudo, se quitó el casco, dejando sus ojos al aire.

-¿Qué clase de combate es este?-Espetó con voz de enfado.- Tus golpes van acolchados. ¡¿Dónde está tu verdadera fuerza?!

Shin levantó la vista con furia, estirando su mano izquierda hacia Shikamaru con una nueva descarga de energía. El caballero le tomó de la muñeca, y la energía salió disparada hacia el techo, impactando contra este. Shikamaru levantó del brazo a Shin, cargándole en peso, y antes de que pudiese hacer nada, lo estampó contra el suelo de espaldas, usando a Yamato para atravesar sus dos manos por las palmas de una sola estocada. El chico del tatuaje facial soltó un quejido que ahogó con los dientes. Estaba bastante agotado, y muy herido a causa de las explosiones y las llamas. Shikamaru, por su parte, tenía la armadura sucia y arañada, pero no había recibido ningún golpe serio. Shin se maldijo, cerrando con fuerza los ojos, para abrirlos con sendas perlas transparentes cayendo por sus mejillas.

-¡Joder!- Exclamó Shin, frustrado.-¡¿Pero qué cojones me pasa?!

Shikamaru le apuntó con dos dedos de su mano derecha, estirada hacia el pelirrojo.

-Has perdido tu espíritu de guerrero. En algún momento dejaste que tus puños dejaran de levantarse para probarse a sí mismos y derribar las murallas, y los convertiste en escudos para otros. No puedes hacer nada, y no mereces estar en el equipo. Estoy francamente decepcionado.-El rostro de Shika se mostraba severo.- Y pensar que alguien tan rastrero lleve mi sangre…

Shin intentó levantarse, pero Yamato quemaba sus heridas con su energía vibrante. De los dedos de Shikamaru comenzaron a brotar corrientes de aire que tomaron forma de espada.

-Te vuelves a tu mundo, chico. Fuu.

Un haz brillante de luz en forma de hoja golpeó el pecho de Shin, cuyo cuerpo brilló un instante con una descarga de energía. A pesar de la improvisada defensa, un grito de angustia y dolor brotó de sus labios. Cuando el ataque hubo cesado, respiraba pesadamente, con el lacerante dolor en el pecho. Sus ojos estaban borrosos, y pudo observar como Shikamaru se daba la vuelta para irse.

-Urahara.-Le oyó decir con la voz cada vez mas apagada. ¿O eran sus oídos fallando?- Envía a este de vuel… ¿Pero qué…?

Shikamaru se paró, girándose para mirarle. De pronto, desde el cielo, una figura luminosa cayó rápidamente sobre él.

Y todo fue blanco.


-Parece que no estás fino, ¿eh, Shin?-Tenshi permanecía enfrente de él. Llevaba puesta la misma ropa que cuando le vio en forma corpórea por última vez.-¿Recuerdas este sitio?

Shin estaba confuso. Miró sus manos, cubiertas de vendas, su Gi color negro, del que solo llevaba puesta una manga. Sus ojos miraron a izquierda y derecha, para contemplar el gigantesco blanco del glaciar donde una vez Shin y Tenshi se volvieron uno.

-Si…-Contestó Shin, que notó su voz más clara y juvenil.- La última vez que estuvimos aquí, yo me sentía… Débil, incapaz de controlarme. Tú estabas muriendo, y nos fusionamos, formamos una sola entidad, más poderosa que ambos juntos…

Las manos de Shin se apretaron, y su rostro se volvió a fruncir.

-¿Es eso lo que quieres decirme? ¿Qué nos unamos de nuevo para volver a ser fuerte?-Shin apretó los dientes, ocultándose de la mirada directa de Tenshi.

De pronto, el puño del chico alado le golpeó el rostro, tirándole al suelo. Shin se tocó la mejilla, mirando a Tenshi de vuelta.

-No seas idiota. En aquel entonces eras un crio, inseguro, asustado, pero talentoso y con mucho potencial. Ahora eres un hombre, más poderoso que antes, más experimentado que antes, pero has perdido algo. ¿Sabes el que?

Shin miró a Tenshi. En sus ojos se vio reflejado a sí mismo. Se vio con su Gi azul, el que llevaba cuando llegó a las tierras ninja. Luego se vio con el Gi negro que había usado tras su enfrentamiento contra Gouki. Siguió su camisa negra y la capa blanca de Tenshi, su bufanda y camisa sin mangas de cuando poseía el poder dracónico, y por último se vio a sí mismo tal cual le había dejado Shikamaru, herido, magullado, pero entero. Shin miró a Tenshi, que no le ofrecía una mano para levantarse, si no una mirada que le juzgaría según lo que hiciera. Sonrió, levantándose lentamente, pues volvía a notar el peso de las heridas del combate. La figura de Tenshi cambió, vistiendo el traje oscuro que llevaba en la guarida de los cronistas. En sus manos estaba Yamato atravesando sus palmas, pero con una descarga azul, la espada salió volando, cayendo en menos del caballero, que miraba la escena a 4 metros.

-Gane tanto control…- Musitó Shin.- Tantas responsabilidades, tantas cosas que proteger… Que olvidé lo más importante.

Elevó su mirada, casi de pié. Su ojo izquierdo estaba oscurecido, con el iris rojo, pero el derecho brillaba con una suave intensidad.

-¡Perdí el deseo de superarme, de encontrar un reto, de luchar por diversión! Seguí a Urahara queriendo confirmar lo poderoso que era ahora, y ahora me doy cuenta, ¡debería haberlo hecho por lo poderoso que podría volverme!

El aura de Shin se recompuso, cerrando sus heridas por mera fuerza de voluntad, impidiendo el sangrado y bloqueando el dolor.

-¡Que mi cuerpo sea un escudo para otros, pero mis puños sean míos para golpear con ellos, sin cadenas ni ataduras! ¡Yo soy Shin, Sennin de la tormenta!

En un destello, Shin desapareció y reapareció frente a Shikamaru, que abrió los ojos con sorpresa.

-¡Y mi puño es el puño separa las nubes!-Su diestra impactó contra el pecho de la armadura de Shikamaru, con un giro preciso de muñeca que acompañó con las caderas.- ¡Saigo no Ken!

Su puño impactó sobre el peto de armadura, con un fuerte sonido metálico. Shikamaru permanecía impasible, aun con gesto sorprendido, que se acentuó cuando su armadura se agrietó, para sorpresa suya y de todos los que miraban la escena a través de las cámaras. En el momento que Shin separó su puño del metal, la armadura se separó en dos mitades, cayendo una detrás y otra delante de Shikamaru. Unas palmas rompieron el silencio que se hizo durante unos segundos.

-Bienvenido de nuevo, Shin.-Dijo Tenshi sonriendo.

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MensajeTema: Re: NH Chronicles 4: El retorno de las Leyendas   Sáb Jun 16, 2012 6:46 am


Capitulo 4: Un cielo lleno de estrellas.

Habían pasado tres días. Tres días de sudor, sangre, médicos hurgando, curándoles lo suficientemente rápido y eficientemente para ese momento. Los 8 estaban en fila, paralelos, mirando la compuerta de la habitación. Era como un hangar, pero sin maquinas de guerra. Solo ellos 8, Urahara al frente, y tras de ellos, los cronistas terminaban de formar los sellos de protección. Un hombre de tez morena, expresión fuerte, un ojo de color dorado, y el otro azul, ataviado en un traje de color blanco, se acercó a Urahara.

-Espero que sepas lo que haces.-Dijo, sin esconder sus palabras al grupo de guerreros.- En el tiempo que has estado preparando esta operación, podríamos haber reunido todas nuestras armas de guerra.

Urahara se encaró al hombre. Su gesto era serio.

-Samael, lamento tanto como tú la perdida de nuestros hermanos. Pero no estamos enfrentándonos a una amenaza corriente.- Shikamaru, en el centro del grupo centro a Tenshi, dejó escapar una risa sarcástica. Normal no era una palabra que a los cronistas les pegase.-Toda nuestra tecnología procede del “Origen de los mundos”. No podemos arriesgarnos a dar a esa criatura aun mas poder del que ya posee.

El hombre de tez morena, con las manos a la espalda, elevó la voz, visiblemente enfadado.

-¡Estas dejando caer otro universo por tus ilógicas creencias! ¡Mandas a un grupo de enfermos mentales, criaturas contaminadas, a enfrentarse a esa cosa!-Un carraspeo se escuchó entre algún punto del grupo de 8.- ¡Crees que la Evolture es el milagro que podría salvar nuestra raza, y no ves que no es más que una herramienta más hacia la perdición del multiverso, causada por las mismas fuerzas que debemos detener!

Urahara mantenía el gesto serio. Dejó caer el cigarrillo que estaba fumando, aplastándolo con la suela del zapato. Al quitar el pié, las cenizas ya no estaban ahí.

-Somos un pueblo que no ha cambiado nada desde nuestro origen. Yo apenas recuerdo los primeros días, pero sé que en todo el tiempo que llevamos aquí, nada ha cambiado. Hemos observado universos nacer, crecer y morir. Y los he envidiado siempre. Porque he visto la historia avanzar para ellos, he visto vidas llenas de sentido. Eso es lo que defiendo.- Urahara pasó su mano izquierda por su propio cuello, como si le doliese la garganta por haber hablado demasiado en muy poco tiempo.- He visto cosas que merecen ser salvadas. Y Samael, nosotros no somos una de ellas.

El puño izquierdo del hombre moreno abandonó su espalda, dirigiéndose al rostro del rubio. La mano de este lo paró, igualándole en velocidad y fuerza. Samael retiró su mano, escupiendo a un lado, antes de mirar a Urahara, y luego al grupo de 8, cuya preparación acababa de terminar. Los 8 llevaban sendas capas de diferentes colores: Shikaiito llevaba una capa azul. Baransu llevaba una capa gris. Moroboshi llevaba una capa purpura. Criss llevaba una capa verde. Yukimura la llevaba de color amarillo. Shin llevaba una de color plateado. Tenshi llevaba la suya de color blanco. Shikamaru llevaba la misma capa de color negro azabache que llevaba en su persona del caballero.

-Procura que tus perros no sangren demasiado. No quiero tener que contemplar otro estropicio por tu incompetencia.-Dijo Samael, con desprecio.- Y han vuelto a saltar varias alarmas por todo el complejo. Si no puedes controlar a esa otra perr…

-¡SAMAEL!-Ahora era Urahara, quien a pose tensa, aunque sin moverse, mostraba en su rostro una ira que rivalizaba con el ego de Shikamaru.- Si no tienes nada más que hacer aquí, cállate la puta boca y déjame ultimar la misión con mis caballeros.

Por un momento, el hombre moreno parecía casi asustado. Segundos después, con un chisteo de lengua, abandonó el hangar. Los otros cronistas hicieron lo propio, comentando entre susurros la escena. Al final, solo los 8 y Urahara quedaron en la sala.

-Los tuyos son gente orgullosa, ¿eh?-Comentó Criss. Shin se preguntó cómo demonios hacía ese hombre para estar allí todo el tiempo y que apenas se notase su presencia.-Si no le hubieras hecho callar tú, no habría sido problema para mí enviarlo a otro lado. Un volcán activo, o una tormenta glaciar.

Urahara esbozó una sonrisa.

-¿Y tener que escuchar sus quejas luego? Aunque no lo parezca, tenemos una burocracia aquí. Samael no puede pretender nada conmigo, pero si le pasase algo por mi causa, más me valdría salir corriendo. Y aun teniendo casi infinitos universos de infinito espacio, de poco me serviría dada nuestra naturaleza.

-Aún así…- Intervino Baransu.- Tomaba a los cronistas por una sociedad más unida. ¿Acaso no comparten todos tu visión al respecto de este tema?

Urahara negó con la cabeza.

-Me temo que Samael solo es la voz más sonante al respecto, pero si, no todos los cronistas comparten mi visión al respecto de todo este asunto. Yo he vivido en muchos universos, donde otros cronistas han tenido labores más burocráticas. No podéis esperar que alguien cuya vida (y os puedo asegurar que no ha sido corta) se ha basado en controlar que millones de números estén dentro de unos valores prefijados pueda entender los millones de matices que los humanos dais a vuestras vidas. Para mí, tenéis la fuerza de la evolución, valor, arrogancia, deseo… Son cosas que muchos de los nuestros desconocen, siquiera en nombre, menos en forma de sentimientos, sensaciones… Pero las disputas de mi gente no son vuestro asunto hoy.

Moroboshi resopló. Shikaii bajó ligeramente el rostro. Shin tomó aire lentamente. Los demás fueron más discretos en sus gestos.

-Entended esto, pues si no lo hacéis, el combate ni empezará. Vais a contemplar la nada. No como el vacio del espacio, si no la nada en sí. Estáis protegidos por la tecnología y los poderes de mi gente, pero ni siquiera nosotros nos atrevemos a explorar el vacio. No habrá frio, ni calor. Ni arriba ni abajo. Toda percepción es anulada en el especio entre realidades. No puedo deciros que veréis, pues ni yo lo he visto con mis ojos. Pero sea lo que sea, estad preparados. Aun faltan minutos para que el caballero inicie el ataque. Estamos junto a una de las ramificaciones de las realidades. No sé como la percibiréis, pero lo distinguiréis. Debéis hacerlo, pues en dirección contraria, si es que podemos denominarla así, vendrá la amenaza. El caballero es solo uno, pero no os atacará como uno. Uno puede ser derrotado. El es uno, pero es legión. Tenedlo en cuenta.

-No dejas la criptografía ni en los últimos momentos de nuestra existencia, ¿verdad?-Dijo Shikamaru, en tono jocoso.- No hace falta, Urahara. Nosotros nos encargamos.

El rubio, con gesto casi triste, miró a los 8. Todos le devolvieron la mirada. Tenían miedo, pero sonrieron. Todos le debían la vida en cierto modo. Era la hora de pagar la deuda. Urahara sonrió, aun con los ojos tristes.

-Es posible que no volvamos a vernos, pero os prometo algo. Si estáis al borde de la muerte, seréis enviados a vuestro hogar. Si esto falla, tarde o temprano todos los universos quedaran condenados. El tiempo funciona diferente para vosotros que para nosotros, pero quizás podáis terminar vuestra vida antes de que el caballero selle todo.-Urahara miró para otro lado.- Perdonad. Incluso si se me han pegado muchas costumbres humanas, dar las cosas por hecho es algo típico de los cronistas… Volveréis.

Con esas últimas palabras, quizás las últimas que escucharían de él, Urahara se dirigió a la salida del hangar. Lanzó una última mirada a su equipo, y luego salió, cerrando la entrada tras de sí. En la oscuridad del pasillo, unos pasos ligeros se acercaron a él. Entre las sombras, unos ojos verdes buscaron su mirada. El corazón del cronista se encogió, mientras una voz suave, algo temblorosa, le habló directamente.

-¿Crees… Crees de verdad que volverán?-Su voz sonaba entrecortada.- Ni siquiera he podido hablar con ellos… No he podido hablar con él.

Urahara se separó de la puerta. Se acercó a la figura y la abrazó. Con su diestra le acarició la cabeza, mientras escuchaba los sollozos que ahora se escondían en su pecho.

-Volverán. Y cuando lo hagan, se lo contaremos todo.- Urahara besó la frente de la chica que abrazaba, apartándole después un mechón de pelo castaño del rostro.

Se separó de ella, de no más de 14 o 15 años. Tenía los ojos llorosos, y los labios le temblaban. El rubio esbozó una sonrisa en la penumbra.

-Te prometo que podrás conocer a tu padre, Haruki.



Los 8 miraban las compuertas del hangar. Respiraban pesadamente, como si cada bocanada de aire fuese a última. Shin buscó a Tenshi y a Shikamaru con la mirada. Observó que los demás hacían algo parecido. La visión de los otros dos tomando aire lentamente no era la más tranquilizadora. Los segundos se hicieron eternos, hasta que al fin, las compuertas hicieron un ruido de maquinaria trabajando. Lentamente, las paredes se separaron, dejando una luz cegadora entrar en la sala. Shikamaru dio el primer paso, seguido de un segundo, un tercero… Los demás le imitaron, primero despacio y cada vez más rápido. De pronto todo quedaba atrás, todo parecía pequeño. En sus rostros, una sonrisa de excitación borraba cualquier signo de duda.

-¡El último invita a las birras!-Gritó Shikamaru animado, al tiempo que todos cruzaban la luz.

Y tras la luz, oscuridad. Durante unos segundos eternos, nada. De pronto, la imagen se hizo más clara ante sus ojos. Shin parpadeó, buscando a los demás. Las manchas borrosas fueron tomando forma. Fue reconociendo a los demás por sus capas. Giró el rostro, y a su izquierda, observó un tronco. No de un árbol, si no un tronco de luz, una luz intensa. Miró “arriba”, y observó como el tronco se extendía, con cientos, miles de ramas que se extendían hacia el infinito. Luego miró hacia “abajo”, y del mismo modo, el gigantesco tronco se extendía hacia el infinito, una rama de entre miles y millones. Era como observar la luna desde una montaña, pero sin estrellas, y cruzando el firmamento hasta un horizonte que no llegaba nunca. Luego miró a su derecha. Pensó que su primera impresión había sido errónea, que si había estrellas en ese lugar. Luego recordó las palabras de Urahara. Pensó en cómo moverse allí, pero fue más fácil de lo que pensaba. Trató de dar un paso, y fue como si tuviera suelo debajo de sus pies. Fue consciente por primera vez de que estaba sobre una especie de plataforma, y que a su espalda, el portal el hangar había desaparecido. Se acercó corriendo a Shikamaru, que también miraba los puntos brillantes en el cielo. No sabía cómo hablar en aquel lugar, pero no fue necesario. Shikamaru giró el rostro y le miró.

-Telepatía.- Dijo la voz de Shikamaru, aunque sus labios estaban cerrados.- Solo faltabas tu para establecer el enlace.

Shin se avergonzó de ser nuevamente el último del equipo en hacer “algo”.

-Eso no son estrellas, ¿verdad?-Preguntó, de modo que todos pudieron escucharle.- Ese gigantesco árbol es la realidad que va a invadir, y todos esos puntos del cielo son enemigos. ¿No es así?

Shikamaru asintió. Caminó hasta el borde de la plataforma, mirando al cielo. Todos le siguieron, vista hacia el infinito.

-Sabe que le esperamos.- Fue la voz de Baransu.- Se puede sentir cada uno de ellos.

-Ha dividido su poder en miles de fracciones para tener superioridad numérica. Ha peleado contra nosotros cuando Urahara nos mostró a lo que nos enfrentábamos. Sabe que tal cual nos encontró, apenas tenemos oportunidad contra cada una de esas fracciones de poder. Calculo que entre diez de estas fracciones podrían habernos derrotado por separado hace tres días.

Shikaii desenvainó su espada.

-Hace tres días.

Shikamaru le miró directamente, los demás le imitaron. Tenshi se acercó a Shikaii, colocandose a su izquierda, algo detrás de él.

-Doscientos cuarenta mil setecientos cincuenta y dos.- Dijo, mientras a su espalda brotaban seis alas de fuego blanco.- ¿Los tienes?

Los otros seis miembros se separaron a ambos lados de la plataforma, dejando espacio para Shikaii y Tenshi. La espada del primero cayó de su mano, desvaneciéndose. En su lugar, miles de destellos rosados cual pétalos de cerezo comenzaron a llenar el espacio a su alrededor.

-Los tengo.- Dijo mentalmente el guerrero de capa azul.-Dame fuego.

Las alas de Tenshi se separaron de su espalda, en forma de miles de plumas blancas diminutas. Las plumas se entremezclaron con los pétalos. Moroboshi había llevado dos dedos a sus oídos. Criss le dirigió la mirada, algo confuso.

-En el espacio no hay ruido.- Apuntó el guerrero de la capa amarilla.

-Tampoco sabemos si esto es como el espacio.-Contestó el guerrero de la capa purpura.

-Caballeros.- Indicó el de la capa azul.- Prepárense para los fuegos artificiales.

Centenares de estrellas fugaces salieron disparas, alejándose de ellos hacia el vacio espacial, hacia las estrellas del infinito. Segundos más tarde, la oscuridad se tiñó de luz, miles de destellos en la oscuridad, que fueron seguidos por un estruendoso redoble de explosiones. Durante lo que parecieron dos minutos, el ruido no cesó. Cuando lo hizo, la primera voz de entre los 8 rió con sarcasmo.

-Os lo dije.- Pensó para todos Moroboshi.- ¿Cuál es la situación?

Tenshi miraba el firmamento.

-Doscientas treinta y siete mil novecientas veintitrés unidades derribadas en el primer ataque. El resto se han recombinado.

-No son malos números.- La espada de Shikaii se reformó en su mano.- ¿Cuántos son ahora?

Tenshi escudriñaba la oscuridad. Donde antes había estrellas incontables, ahora solo había un punto.

-Ha visto lo que hemos mejorado. Si uno solo de nosotros de un ataque podía derribar ese número de unidades, no tiene sentido tratar de mantener la ventaja numérica. Solo le agotaría. Nos considera una amenaza real.-Cerró los ojos un instante.- 100 unidades vienen mucho más rápido que antes. El principal está detrás. Estas no las vamos a derribar con un solo ataque.

El sonido de acero contra acero se fue lo único que se escuchó durante los siguientes segundos. Los que tenían armas las habían desenvainado.

-Caballeros.- Dijo Shikamaru, mientras los puntos tomaban forma.- 10 segundos para el impacto.

Los puntos tomaban forma humanoide en la distancia.

-Nueve.

Sus armaduras negras resplandecían reflejando el gran árbol de luz que ellos tenían detrás.

-Ocho.

Moroboshi pensó en cuantas almas había devorado su bestia, y por primera vez en muchos años, sintió que tenía la redención al alcance de su mano.

- Siete.

Baransu recordó cuantas cosas había dejado de disfrutar tras su unificación, incapaz de ser feliz o estar triste, manteniendo en equilibrio sus emociones. Quizás pudiera dejarse llevar un poco. No tenía por qué ser tan… Inhumano.

-Seis.

Shikaii lanzó una plegaria silenciosa por su esposa y sus hijas. Volvería a ellas. Lo juraba.

-Cinco.

Criss pensó en cuantas veces le habían señalado como destructor, con miedo. Nunca había tenido que temer nada. Quizás, solo quizás, tras todo esto, podría tratar un poco mejor a los demás.

-Cuatro.

Mientras todos tomaban poses defensivas, Tenshi pensó que aun habiendo vivido tantas vidas, quería vivir al menos una más. Una sabiendo que no tenía que vivir con miedo.

-Tres.

Shin y Yukimura estaban uno junto al otro. Uno mantenía sus kodachi empuñadas. El otro mantenía sus puños cerrados. Una mirada cómplice, pudiendo pelear al fin como familia, uno al lado del otro, y no en bandos contrarios.

-Dos.

Shikamaru levantó su espada. Una sonrisa sádica desdibujaba su rostro. Al fin un enfrentamiento digno de él.

-Uno.

En la base de los cronistas, una chica lloraba por perder de nuevo a un padre al que no había podido conocer, escondiendo sus lágrimas en la chaqueta con olor a tabaco de un tendero rubio que nunca en su vida había estado tan preocupado.

-¡Cero!

Comenzó la guerra.

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MensajeTema: Re: NH Chronicles 4: El retorno de las Leyendas   Sáb Jun 16, 2012 6:47 am


Capitulo 5: Terra Forta

Las 8 primeras armaduras estallaron en el momento del impacto. Los 8 guerreros derrotaron al enemigo más cercano de un solo impacto. Aquellas bestias estaban casi al nivel del caballero en el momento del combate final de la antigua guerra. Pero aquel suceso estaba limitado por las leyes de la física, la lógica, de su mundo.

Ellos ya no lo estaban.

Su poder estaba por encima de lo que ninguno de ellos había aspirado nunca. Solo Shikamaru parecía sentirse como antes. Quizás a partir de cierto nivel, los increíbles aumentos de poder no se sentían tan notables, pensó Shin mientras volatilizaba otra armadura con el impacto de una patada giratoria. Las armaduras vacías cejaron su ataque de nuevo. Ninguno de los 8 knight-busters estaba herido, y a pesar de estar limitados a la plataforma para luchar cómodamente, tenían la situación controlada. De las armaduras destrozadas que quedaron flotando en el vacio comenzó a salir una niebla oscura. De las cerca de ochenta armaduras que quedaban, el mismo tipo de niebla brotó, unificándose en una gran nube que ocultaba de los guerreros el brillo del metal.

-Parece que ha cambiado de idea.- Dijo Tenshi por su comunicación mental con los demás.-Ya no noto las 100 presencias de antes. Ha visto que dividiendo sus fuerzas podemos soportar los embistes, que hemos mejorado. Preparaos, porque va a ser más difícil que antes.

La niebla comenzó a dispersarse. Esta vez había ocho armaduras, idénticas a las de antes. Pero el aura que desprendían era más intensa. Tenshi recordó a todos que había otra presencia más aun lejos, así que el caballero más peligroso aun no estaba allí. Solo hubo unos segundos para prepararse, cuando la primera armadura descendió hacia los 8. Su espada impactó contra las Kodachis de Yukimura. A diferencia de las otras armaduras, el impacto hizo que Seichi saliese disparado fuera de la plataforma. Una patada de Shin a la armadura fue bloqueada por el escudo de la misma, que anuló el impacto y se lo devolvió con la misma potencia, haciéndole salir disparado de la plataforma a él también. Las otras armaduras hicieron lo propio, saliendo disparadas contra los seis restantes. El choque de fuerzas de cada uno de ellos hizo que todos saliesen disparados. El nivel de aquellas armaduras era mucho mayor que el de las anteriores. Unas 10 veces más. Solo uno del grupo seguía con los pies sobre la plataforma invisible. Shikamaru había invocado su armadura, y chocaba a Yamato contra la espada etérea del caballero que le había atacado. Su voz mental gritó a todos al mismo tiempo.

-¡Dejad de contener vuestras fuerzas!-Forzó su espada, haciendo salir al caballero frente a él disparado hacia atrás unos 10 metros.- ¡Tenshi, tráelo!

Los 7 que estaban flotando repelieron la siguiente carga de las armaduras. Un aura del color de sus capas brotó de sus cuerpos, como llamaradas. Entre el aura blanca que correspondía a Tenshi, su figura realizó sellos a gran velocidad. Impactó con su mano una superficie invisible frente a él, y un intenso brillo negro se impuso a la luz del árbol de realidades tras ellos.

-¡Técnica de invocación: Terra Forta!-Gritó Tenshi, cuya voz no sonaba ya en la mente de los demás, si no desde la oscura luz negra.

De pronto, sus pies no tocaban el vacio. La oscuridad seguía sobre ellos, pero el árbol de realidades ya no estaba allí. Un planeta de varios cientos de kilómetros de radio quedaba ahora debajo de los pies de los cazadores y sus contrincantes. Cada uno de ellos tenía una armadura delante, y con un nuevo sello de Tenshi, 7 pilares de luz envolvieron a los demás guerreros y sus contrincantes. Tenshi, observando a la armadura que se había quedado con él, restableció la comunicación mental.

-Estáis en distintos puntos del planeta artificial. He sellado cada zona para que solo se abra cuando solo haya una fuente de energía dentro.-La armadura frente a él se colocó en posición de combate, escudo junto a su cuerpo y la espada apuntando al alado.- No seais cabrones y os dejéis matar. Lo que menos necesitamos es que se nos junte más de una de estas por cabeza.

Tenshi sonrió al recibir una rápida confirmación por parte de cada uno. Después silencio. El aladoi sonrió, pues todos estaban ya en sus respectivos combates.

-Parece que me toca contra ti.- Dijo el joven de la capa blanca. Seis alas blancas brotaron a su espalda.- Vamos a darnos prisita, tengo que renacer cuanto antes para buscarme alguna chica guapa.



Shikaii escuchó la voz de Tenshi y respondió al mensaje. Luego cerró su mente a la comunicación. Habían aparecido en medio de lo que parecía un lago descomunal, sin nada más a la vista. Ambos permanecían sobre la superficie del agua. El chico de la capa azul contempló la armadura negra que tenía ante él. Estaba en posición de combate, pero no atacaba. Shikaii sonrió, desenvainando de nuevo su espada.

-¿Sabes? Esa armadura me aterrorizó hace muchos años, pero ahora es otra historia.-Dejó caer su espada al agua, pero no se sumergía. A su espalda, lo que parecieron 100 espadas gigantes surgieron del agua, y en un instante, todas las hojas estallaron en una gigantesca nube de pétalos de color rosado. Cada uno de los pétalos era una diminuta hoja, que al brillo de su propia energía, daba la imagen de ser el pétalo de la flor del árbol de cerezo. - ¿Vas a quedarte ahí quieto?

Para sorpresa de Shikai, cuyas cuchillas flotaban alrededor de su cuerpo, la armadura relajó su pose, “mirándole” con el casco vacio.

-Shikaiito, tus habilidades no son un peligro para mí. Lo que has hecho antes… Admito que me ha sorprendido que tus hojas pudieran derribar a mis fracciones. Pero eso no me va a detener.-Una voz neutra que surgió del casco de la armadura heló la sangre del guerrero de la capa azul.- He peleado contra todos vosotros, conozco vuestras habilidades. ¿Qué esperanza tenéis de derrotarme?

Shikaii apretó sus puños. Levantó las manos lentamente, colocándolas frente a sí mismo.

-No imaginaba que pudieras hablar a través de este pedazo de chatarra. Tanto mejor, así no me aburriré mientras destrozo hasta la última pieza de la armadura.

El agua no se movió, pero la armadura se encontraba ahora justo a la derecha de Shikaii. Un gran destello a causa de las chispas del acero contra acero se reflejó sobre la superficie del gigantesco lago. A la altura de cuello de Shikaii, sus pétalos cubrían a 10 centímetros de su piel del impacto de la espada del caballero. El resto de pétalos rodearon en un instante la armadura, forzándola a separarse de él.

Shikaii tocó su propio cuello con la mano izquierda. Tenía algunos rasguños que sangraban ligeramente. La fuerza del ataque había sido tal que casi atraviesa su defensa. De la nube de pétalos surgió la armadura atacándole de nuevo, dejando atrás las incontables cuchillas. Una nueva estocada fue dirigida hacia el pecho de Shikaii, que no tenía ahora como defenderse.

La cuchilla quedó a solo unos centímetros de su pecho. El agua bajo la armadura ascendió en un instante, congelándose alrededor del metal oscuro. Shikaii pudo recuperar la nube de pétalos al tiempo que se alejaba unos metros, pero la armadura se liberó tras apenas un par de segundos.

-¿Entiendes ahora la diferencia entre nosotros?-La armadura se quitó los pedazos de hielo de encima, que cayeron de nuevo al lago, hundiéndose antes de salir de nuevo a flote.- No eres comparable a mí en velocidad, ni potencia. Y tu control sobre el hielo no va a detenerme.

Shikaii mantuvo la vista sobre la armadura. Esta de pronto se paró. Un eco de lo que pareció una risa brotó del casco.

-Uno de los tuyos ya ha caído. Y era más poderoso que tú.-La armadura volvió a moverse a una velocidad pasmosa, colocándose de nuevo casi encima de Shikaii.- Haz como él y muere.

La espada cruzó el aire, pero en el instante del impacto, Shikaii desapareció. La armadura parecía confusa. De pronto, escuchó el zumbar de metal a su espalda, y toda la fuerza de Sembonzakura lo arrastró hacia el fondo del lago. Shikaii permanecía en la superficie, pensativo. Si lo que decía la armadura era cierto… No, no podía serlo, tenía que ser una trampa. Solo quería descentrarle… El agua a unos metros de él estalló, dejando salir la armadura, que estaba aparentemente intacta.

-¿Cómo has conseguido ser más veloz que yo?-La voz vacía de la armadura sonaba curiosa.-Antes me has detenido con tu espada. Si pudieras esquivarme así, lo habrías hecho antes.

Shikaii apartó el pensamiento de que alguno pudiera haber caído de su mente. Observó la armadura, algo preocupado por lo aparentemente intacta que estaba.

-Eso es porque sé que solo eres una parte del poder que posees. Quería reservar mi fuerza para cuando te atrevieses a venir de verdad contra nosotros. -Shikaii se volvió a rodear de la nube de pétalos.- Teníamos sospechas de que estabas conectado a todas las armaduras, y cuanto menos información tuvieras de nosotros, mas fácil sería derrotarte.

Entre palabras, la espada del caballero cruzó verticalmente frente a él. Una gran onda de viento separó las aguas, forzando a Shikaii a esquivar el ataque. Antes de poder equilibrarse sobre la superficie del agua, la armadura había vuelto a colocarse a su espalda, lanzando de nuevo “Fuu” pero mucho más cerca. Nuevamente, antes del impacto, Shikaii desapareció, y SembonZakura le arrastró, esta vez en forma de espada justo en medio de la armadura del pectoral. La armadura fue perforada, pero la criatura parecía aun capaz de moverse.

-Solo usas esa técnica cuando estoy encima de ti.-La armadura agarró con la mano la espada de pétalos que atravesaba su pecho, haciendo que las cuchillas se separasen y cayesen al agua, sin fuerza.- No solo eso, no es un teletransporte. Cuando has desaparecido… Las aguas separadas por “Fuu”… Se habían reunido.

Shikaii permanecía en silencio, de nuevo a unos 10 metros de la armadura. Su gesto, sin embargo, era de molestia.

-El tiempo… -La armadura se giró hacia Shikaii.- Eres capaz de congelar el tiempo a mí alrededor.

El guerrero de la capa azul dejó escapar un bufido. La nube de pétalos a su alrededor se unificó alrededor de su mano, formando de nuevo la forma sellada de SembonZakura.

-Mierda… No tiene sentido ocultarlo más tiempo, ¿verdad?-Shikai mantuvo la espada en ristre, apuntando con ella a la armadura.- Hubiera preferido mantenerlo en secreto.

La armadura levantó su espada del mismo modo hacia Shikaii. Tomó una pose de ataque, y con un giro de espada, el aire a su alrededor entró en combustión.

-Congelas el tiempo a mi alrededor y esquivas mi ataque, pero incluso con el tiempo congelado, no podrás escapar si no tienes a donde.-Las llamas forzaron a Shikaii a dar un salto hacia adelante, reduciendo la distancia entre ambos a 5 metros, pues las llamas le habrían engullido de otro modo.- No esperes escapar. El agua bajo nosotros se volverá completamente sólida si congelas el tiempo, las llamas atrapadas en el tiempo serán como cuchillas incandescentes. Y no tienes potencia suficiente para derrotarme de un golpe.

Shikaii escupió al agua, donde su saliva se perdió entre el liquido.

-¿Qué tenéis los megalómanos que contáis todo vuestro plan antes de llevarlo a cabo?-Shikaii cogió su espada con las dos manos.-Imagino que no has usado”Ka” antes porque podía contrarrestar las llamas con el agua. Es raro en el caballero jugarse todo a una sola carta.

La armadura dejó escapar una risa tan vacía como la voz que la dejaba salir.

-No es jugársela. Solo es terminar rápido con esto.-Apuntó el caballero.- Adiós, Shikaiito.

La armadura comenzó lentamente su carga. Shikaii la imitó, con la espada sujeta entre sus manos. Las llamas se abalanzaban sobre ellos, cerrando el espacio entre ambos incluso por el cielo. Cuando estaban separados a un metro, la espada del caballero se cubrió de los fuertes vientos de “Fuu”. La espada de Shikaii se recubrió de una capa de hielo. Los aceros hicieron contacto, y una explosión de fuego y viento incendió la zona a kilómetros de distancia, causando una nube de vapor de las aguas evaporadas por el calor. Los segundos pasaron, y las llamas se extinguieron. El caballero permanecía de pié sobre el agua, con su espada apuntando hacia el lago, donde había terminado tras su ataque. Su voz vacía sonó de nuevo.

-¿Cómo has…?-La armadura se desmoronó poco a poco, empezando por las perneras seguido por las hombreras, pectoral… Que a medida que caían al agua, se deshacían en la misma niebla oscura de la que se habían formado.

Cuando solo quedó el casco, que quedó flotando sobre el agua, la mano de Shikaii lo agarró. Su ropa estaba casi calcinada. Su rostro, lleno de sangre y con una cicatriz que cruzaba la parte izquierda de su cara, que se extendía por el cuello y buena parte de su pecho. Shikaii enfundó su espada, observando el casco.

-No puedo congelar el tiempo. Eso es estúpido. Simplemente reduzco la velocidad de vibración de las partículas que componen la materia hasta detenerlas. A fin de cuentas, en eso se basa el congelar las cosas. Tenías razón: No podía escapar a tu ataque, y tenías razón con algo más.

El casco comenzó a deshacerse en su mano, mientras Shikaii trató de aguantar una arcada por el dolor.

-No tengo el poder físico para derrotarte, pero tú si lo tienes. Congelé las partículas de SembonZakura y alrededor de mi cuerpo en el momento del impacto. No puedo mantener ese nivel de reducción de velocidad con tanta precisión mucho tiempo. Tú fuerza irresistible contra mi objeto inamovible, y la fuerza de reacción de un objeto al aplicar una fuerza es igual a la que devuelve. Al no absorber la fuerza de tu ataque por la fuerza de cohesión entre los átomos a mí alrededor, toda tu fuerza volvió contra tí. Tu solito te has hecho esto.

Cubrió con su mano izquierda la parte herida de su rostro, limpiando la sangre a la altura de sus ojos.

-Sigh. Aika va a odiar esto. –Con la capa azul, lo poco que no se había chamuscado con el ataque gracias a los encantamientos de los cronistas, limpió sus heridas en el lago.- ¿Cómo les irá a los demás?

El suelo de roca estaba lleno de sangre. La extensa llanura estaba hecha de una roca plana y resistente, y a pesar del gris de la piedra, era el rojo lo que predominaba en varios metros a la redonda. La armadura sostenía en el aire su espada, y en ella, empalado, permanecía un cuerpo inerte.

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MensajeTema: Re: NH Chronicles 4: El retorno de las Leyendas   Miér Jun 27, 2012 5:43 pm

Capitu...

Bah, no, a tomar por saco.

¿Para que ir posteandolo si ya está terminado?

Pa vosotros, guapos y guapas =3

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MensajeTema: Re: NH Chronicles 4: El retorno de las Leyendas   

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NH Chronicles 4: El retorno de las Leyendas
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